La terapia “a distancia” es sinónimo de comodidad e intimidad. El proceso es muy sencillo: accedes a la sesión con tu psicólogo desde casa, ó desde tu trabajo, recibiendo la llamada telefónica del psicólogo o chateando desde tu ordenador personal, sentado en tu sillón, en tu habitación o despacho, en un ambiente familiar, lo que facilita la tarea de expresarnos con mayor soltura. La timidez ya no es excusa con la terapia “a distancia”.
El desplazamiento, las colas de tráfico, el buscar aparcamiento, el tiempo que pierdes en el trayecto... Ahora tienes acceso un profesional desde tu propia casa al que puedes acceder, vivas donde vivas, estés donde estés. Un servicio íntimo, cómodo y económico
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